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CARTA DE UN PADRE QUE YA NO SABE QUE HACER. |
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21.05.2008 |
RECIBIMOS MUCHAS CARTAS DE PADRES QUE NOS CUENTAN SUS EXPERIENCIAS Y SUS COMO ES SU VIDA CON SUS HIJOS DESPUÉS DE UN PROCESO DE DIVORCIO, ESTA QUE VAMOS EXPONER AQUÍ ES UN EJEMPLO DE ELLO. EN LEER MAS ENCONTRARAS LA CARTA.
Vicent Ramon Sunyer
Soy padre de dos niños. Estoy casado con quna mujer de un país del este. Después del nacimiento de nuestro primer hijo fuimos a vivir a España, donde, al año, tuvimos nuestro segundo hijo. En España estuvimos viviendo cinco años. Los únicos ingresos que teníamos eran los derivados de mi actividad laboral y la ayuda de mis padres, en todos los aspectos, no únicamente económica. Transcurridos cinco años, mi mujer me notifica que podria encontrar trabajo en su país natal, puesto que en España ya lo " habia intentado" sin éxito. Por respeto hacia mi mujer, y con el fin de que mis hijos pudieran conocer la cultura, el idioma y el país de su madre, decidimos que se fuera con los niños a su país, por un tiempo (acordamos tres meses). Antes de finalizar los tres meses acordados, mediante una conversación telefónica, mi mujer me hace saber que esta con otro hombre y que tiene la intención de quedarse en su país. Aprovechando un periodo vacacional, hice un viaje para averiguar el estado real de nuestra situació familiar.
Me sentí muy feliz de poder rehacer nuestra familia, aún a coste de tener que mudarme al país natal de mi mujer para ello, país en el que yo habia estudiado y vivido durante 8 años. Transcurrido un año descubro que todo habia sido una trampa, para que el último domicilio común fuese en el país de mi esposa. Mi mujer ya tenia un nuevo novio. A continuación, una serie de averiguaciones espeluznantes, empezando por el hecho, realmente de menor importancia, de que mi mujer habia estando recibiendo una subvención por maternidad de su país, solamente por un hijo, y de esa subvención no trajo a casa ni un céntimo, pasando por los problemas de adaptación de mi hijo mayor, a la guarderia que frecuentaba, con rabietas y pataleos porque no se queria quedar, hasta vomitar cada mañana durante las dos primeras semanas, y su madre lo dejaba igualmente, tambien el hecho de que su madre llevaba a los dos niños casi a diario a su lugar de trabajo, una sala de máquinas tragaperras, donde se consume alcohol y se fuma, un sitio muy poco apropiado para unos niños de seis y siete años.
Ante esa situación, nunca como represalia, sino pensando en el bienestar de mis hijos, decido que, aprovechando que estaban conmigo en España de vacaciones lo mejor para ellos, es que se queden conmigo. Podeis llamarlo un secuestro, pero en ese caso, podeis decirme que lo que hizo mi mujer no fue un secuestro, basado en un engaño.
La gota que colmo el vaso fue cuando mis dos hijos me dijeron, que uno de ellos, nuevamente el mayor, habia sufrido tocamientos sexuales, por parte de un hombre del entorno familiar de mi mujer. Anteriormente a estas declaraciones, mi mujer me habia puesto una denúncia por una supuesta sustracción internecional de menores, que la juez desestimo. Al cabo de un mes, el mismo dia que, horrorizado ante las declaraciones de mis hijos de que alguien le habia tocado en varias ocasiones el pene a mi hijo mayor, habia estado en un consultorio psicológico, para iniciar un tratamiento, me llama mi mujer por teléfono, que esta en España, que quiere ver a sus hijos, que tenemos que hablar y solucionar la situación como sea. Yo le respondo que si quiere ver a los niños, lo puede hacer el dia siguiente, cuando salgan de clase, en un parque al lado de la escuela. Al dia siguiente la vuelvo a llamar, a fin de confirmarle lo que habiamos convenido y para pedirle que viniese sola, como me aconsejó mi abogado. A las cinco menos diez, llaman a la puerta de mi casa y aparecen dos guardias civiles, que me arrestan por un delito de violencia domestica, me llevan al cuartel y gracias a la actuación de mi abogado, que mi mujer no se pudo llevar ese mismo dia a los niños, que pasaron esa noche con mi madre, yo la pasé en el calabozo. El dia siguiente me llevaron a los juzgados esposado. Con un jucio rápido que me volvia a juzgar, por un supuesto delito sobre el que ya habia una resolución judicial, más por un delito sobre unas supuestas amenazas por teléfono, aún pidiendole al juez que tuviera en cuenta las declaraciones de mis hijos sobre les tocamientos sexuales, este decidió establecer unas medidas preventivas otorgándole, la guardia y custodia, de forma cautelar, por un mes, a la madre, establece una orden de alejamiento que me prohibe comunicarme de cualquier forma con mi mujer, y en consecuencia cion mis hijos.
En medio año he podido ver a mis hijos cuatro horas. La última vez que vi a mi hijo mayor el año pasado estaba llorando y preguntandome cuando iria a recojerle. Hoy en dia mis hijos están completamente manipulados, sobretodo para que no declren sobre los tocamientos que sufió el mayor. Mi única esperanza es que los exámenes psicológicos descubra lo que realmente ocurrió.
Os expongo mi caso, como muestra de que también las mujeres son maltratadoras, como conyugues y como madres, que a pesar de eso nunca opinaré parcialmente y siempre seguiré apoyando la lucha de las mujeres para la mejoria de su situación social.
Un saludo
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