Todo ocurrió el pasado 11 de marzo cuando la mujer alertó a la Policía Nacional de que alguien le había entrado en el interior del establecimiento, ubicado en el barrio de los Mallos. Le indicó a los responsables policiales que le habían robado la recaudación de la máquina tragaperras y cuarenta euros de la caja registradora.
Sin embargo, los agentes que se acercaron al bar comprobaron que el supuesto asalto se había realizado sin forzar ninguna de las entradas del local. Por lo que sospecharon que la persona que pudiese acceder al local tenía que tener llaves de este. Cuando los policías le preguntaron a la denunciantes, la mujer dirigió sotas las sospechas hacia su ex pareja.
Sin embargo algo volvía a no cuadrarle a los expertos policiales: La propietaria del bar había estado ese día en la comisaría y no había denunciado el robo. Sí lo había hecho el 20 de marzo. Y su descripción no coincidía con lo que manifestaba a los agentes, ni siquiera hacía mención a la cantidad de dinero que le pudieran haber sustraído del bar, ni al supuesto forzamiento de la máquina tragaperras.
Amenazas a su ex compañero
Curiosamente, su ex pareja había tramitado una denuncia contra la mujer la fecha del robo, es decir en la noche del 10 al 11 de marzo. En ella describía que L.A.S.Q. le había amenazado con denunciarlo si no le entregaba 50 euros. Incluso, la individúa llamó a la Policía Nacional alegando que estaba siendo molestado por el hombre a pesar de que éste tenía una orden de alejamiento de ella. Una vez que una patrulla policial llegó al bar, la propietaria le dijo a los agentes que no había ocurrido nada y que les había alertado por miedo. Sí supieron los policías que el hombre le había entregado la cantidad de dinero solicitada.
Pero el día 11 de marzo, el compañero de la dueña del bar amplió la denuncia, ya que supuestamente su ex mujer le había amenazado con que si no se acercaba por el establecimiento esa misma tarde le iba a denunciar por robo y dos cosas más.
Los agentes ampliaron la investigación que procedieron a la detención de la mujer. Ésta les manifestó que había quedado con su ex pareja para que entrara en el local y sustrajera el dinero de la máquina tragaperras. Con el dinero saldaría una deuda de 2.000 euros que el hombre tenía con ella. La mujer pasó a disposición judicial.
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