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Denuncian una demora de dos años en Palma para celebrar un juicio de divorcio La lentitud judicial |
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17.04.2008 |
Denuncian una demora de dos años en Palma para celebrar un juicio de divorcio La lentitud judicial impide a un divorciado pedir la guarda y custodia compartida de sus hijas | addLoadEvent(mostrarVotos); | | | | | FELIPE ARMENDÁRIZ. PALMA. Manuel Molina, un divorciado mallorquín, está sufriendo, por causas desconocidas, una espera de más de dos años en la celebración de la vista oral de su divorcio, un trámite donde espera poder plantear finalmente su solicitud de guarda y custodia compartida de las dos hijas que tuvo con su ex compañera sentimental. Molina, abogado de profesión, no entiende cuáles son los motivos del retraso, pero se declara dispuesto a seguir luchando legalmente por la custodia compartida de las dos menores. Molina se separó de su mujer hace más de dos años y el juzgado de familia 16 de Palma dictó entonces unas medidas provisionales en las que se otorgaba la guarda y custodia a la madre de las pequeñas, decisión que no contaba con el apoyo de ningún informe psicológico. En ese primer trámite el padre sí aportó un dictamen psicológico donde se abogaba por una custodia compartida para conseguir el mayor bienestar de las hijas y se dibujaba un perfil del progenitor como una persona que siempre se había esmerado en los cuidados y educación de las niñas. Sin embargo, el juez obvió el dictamen y remitió a la vista oral del divorcio como escenario para pedir la custodia compartida.
Informe psicosocial
Las previsiones eran de que el juicio del divorcio se señalase para unos pocos meses, pero han pasado dos años y no se sabe nada de esta vista. El juzgado encargó a uno de los equipos de psicológos y asistentes sociales de los juzgados de familia un informe para evaluar si era adecuada para las pequeñas la custodia compartida y valorar también el perfil del padre. Hace un año, abril del 2007, el equipo psicosocial que debía redactar el dictamen pasó el encargo al otro grupo de psicológos y asistentes sociales de los juzgados de familia. Manuel Molina comenta a este respecto que ignora cuáles fueron las causas de este cambio de expertos. El segundo equipo se entrevistó en dos ocasiones con las menores y su padre en el verano del año pasado, pero todavía no ha aportado su informe al juzgado. La no celebración de la vista sobre el divorcio está impidiendo a Molina poder plantear su solicitud de compartir los cuidados de las pequeñas con su ex mujer, a lo que ésta se opone. El divorciado piensa que la custodia compartida es la mejor solución para sus hijas y está dispuesto a luchar legalmente con todas sus fuerzas para conseguirla. FUENTE
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