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LA RIOJA Como ángeles custodios Cada día aumenta el número de padres separados que quieren disponer de sus hijos durante más tiempo, aunque la ley margina sus deseos respecto a los de las madres SERGIO CUESTA/LOGROÑO «No puedo actuar»
Pero Del Bueyo insiste en que «al no existir una actuación administrativa en estos casos, yo no tengo nada que decir. Sólo podría intervenir en un problema en el Punto de Encuentro, como el caso comentado. De todos modos, recibo más quejas por casos de niños que no tienen custodia, que están tutelados por el Gobierno de La Rioja», declara.
La psicóloga de Familia Charo Magaña incide en la necesidad de que los padres mantengan una relación cordial para facilitar estos procesos. «Es fundamental cómo llevan los adultos sus problemas de convivencia.
Evidentemente hay madres que hacen mal uso de la ley y nunca deberían poner esas dificultades. La madre debería pensar siempre en el niño y no dejarse llevar por una mala relación con su antigua pareja», aconseja la psicóloga.
Marido y padre
Según ella, hay una diferenciación obligada en todas las separaciones con niños implicados. «En ese momento el hombre deja de ser marido, pero no padre. Hay que separar los dos conceptos», propone. Salvo excepciones, Magaña desmiente que una separación implique un trauma para los menores.
«El niño siempre quiere que sus padres estén juntos, eso es verdad y lógico, pero no tiene por qué ser un trauma una separación. Como ya he dicho, si los padres hacen las cosas bien, se evitarán sufrimientos», resume.
Impotencia
La magnitud de este problema social, hasta hace poco invisible a los ojos del resto de los ciudadanos, se puede medir en Internet. Abundan las páginas web de asociaciones de padres o colectivos que ofrecen a éstos asesoramiento y comprensión.
Porque entender su vida interior no es sencillo para los que no lo sufren. «De la noche a la mañana pasas de ver a tus hijos todos los días, a verlos un fin de semana de cada dos, aunque ellos mismos expresen su deseo de estar contigo», advierte el padre riojano.
El correo digital
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