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Custodia compartida y elecciones. |
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25.05.2007 |
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Custodia compartida y elecciones MARGARITA MEDINA/ Mª JOSÉ ALPUENTE
Nos ha sorprendido enormemente ver en la prensa que la Asociación de padres y madres separados/as. Custodia Compartida ha pedido el voto para el PP. Y como votantes de izquierdas que somos aún nos han sorprendido más sus razones, porque son a todas luces comprensibles: el PP valenciano ha introducido en su programa electoral, nada menos que en la propuesta nº 7 (de un total de 1700), la promesa de establecer en el futuro Código civil valenciano la custodia compartida como modelo preferente tras la separación de los padres, siempre en beneficio del menor. Norma que, así expresada, significaría un gran avance en relación a la legislación española, que como se sabe es muy restrictiva con la custodia compartida, tanto que la hace inviable.
Ante estos hechos, como votantes de izquierdas y como feministas que aún creemos ser, no podemos dejar de preguntarnos: ¿cómo es posible que la izquierda, que se supone que debe apostar por la transformación social proponiendo reformas legislativas que la faciliten, desoiga las demandas de justicia e igualdad de un colectivo judicializado y abandonado a su suerte por las instituciones en base a arcaicos prejuicios de género? ¿Cómo es posible que el PP adelante por la izquierda al PSPV-PSOE en un problema social tan acuciante? Comprendemos lo que dicen los padres separados, cuando afirman que, aún siendo muchos de ellos votantes de izquierdas, van a renunciar a toda lealtad política porque lo más importante es la lealtad a sus hijos e hijas, porque por delante de la ideología está el deseo de ver más a sus hijos y a sus hijas. Se dice que los padres motivados por la crianza de los hijos son una minoría. Nuestra experiencia nos dice que son la mayoría, pero que se les niega sistemáticamente ese derecho. ¿Cómo se explica que los poderes públicos no apoyen claramente a estos padres que apuestan por la igualdad? ¿Por qué no se ponen facilidades para que los varones se incorporen a la vida familiar? ¿Por qué se les ponen tantas zancadillas cuando lo que quieren es algo tan legítimo como no perder el amor de sus hijos/as? Nos gustaría ver en un futuro próximo que los programas electorales de la izquierda incorporan esta demanda que es de justicia y que es progresista. Baste recordar que en Francia la estableció la que ha sido candidata socialista en las presidenciales, Segolène Royal, cuando fuera ministra de Familia en el gobierno Jospin. Baste decir además que lo que distingue a los partidos verdaderamente de izquierdas es el celo en garantizar los derechos civiles de todos los ciudadanos y ciudadanas, independientemente de su sexo y de cualquier otra condición. El LEVANTE
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