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En el Juzgado de A Estrada se vivieron ayer por la mañana momentos tensos durante un acto de entrega de dos menores para pasar unos días con su padre. La madre de las niñas de diez años, María Jesús Hernández, aseguró que la juez empujó a una de ellas contra la pared y ahora pondrá los hechos en conocimiento de la Fiscalía de Menores en Salamanca, ciudad donde residen, para que actúe. Apuntó que le dijo a la juez «que a la niña no la empuja» y le respondió que «si ella daba patadas, también la puede empujar». El departamento de comunicación del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) trasladó la versión de la juez, indicando que ésta no había golpeado a nadie y desmintiendo el empujón. Ambas partes, que aseguran tienen testigos de lo sucedido, enmarcan el altercado en un momento en el que las dos menores estaban muy nerviosas ya que iban a pasar unos días con su padre por primera vez en ocho años y empezaron a pegar patadas a los presentes, incluida a la juez, e incluso una intentó escapar a la calle y actuaron agentes de la Guardia Civil que estaban en ese momento en el juzgado. La juez estradense había decidido la entrega de las niñas, cuya custodia tiene la madre, en el juzgado para cumplir el régimen de visitas del padre tras intentos fallidos en el punto de encuentro de Salamanca. Hernández aseguró que los psicólogos de este lugar decían que no las iban a dejar ir con el padre a la fuerza, por lo que critican el modo de proceder de la juez al decir a las niñas nada más verse que tenían que ir «por las buenas o a la fuerza». El TSXG señala que tienen un informe de que las menores están muy influenciadas por la madre y por ello ya se había dictado un auto pidiéndole colaboración a María Jesús Hernández. Ésta atribuyó la acción de sus hijas a que en ocho años sólo vieron tres veces a su progenitor. La juez, ante los hechos, indicó a la madre ayer que si no entregaba a las niñas, ordenaría su detención por desobediencia. Hernández mostró su preocupación por cómo afectará el incidente a sus hijas, que quedaron con su padre, y recordó que la juez había pedido un examen psicológico, que no llegó a realizarse. LA VOZ DE GALICIA
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