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Desde que en 1981 se reintrodujo en España el divorcio, los cambios legislativos han sido, prácticamente, de maquillaje.
Aunque la sociedad española ha cambiado de forma profunda, seguimos con los imprevistos del primer día sin solucionar. No es que hayamos sido pioneros en el divorcio, es que no hemos sabido implantar las soluciones que, países con mayor tradición divorcista, ya disfrutan desde hace décadas.
Además de la custodia compartida, pilar fundamental de divorcios civilizados en países de nuestro entorno, nos quedan por solucionar cuestiones tan cotidianas cómo inverosímiles.
El que los hijos estén, que puedan tener dos residencias legales, y no sólo de hecho; que puedan estar incluidos en la cobertura sanitaria de ambos progenitores trabajadores, que los dos puedan desgravarse por sus vástagos en la declaración de hacienda, que las notas del colegio se expidan por duplicado, que se pida la firma de ambos para maticularlos, son cosas que siguen pendientes y que distorsionan la vida diaria de las familias que han pasado por una separación o divorcio.
El legislador sigue manteniéndose al margen de las soluciones que mas de cuatro millones de separados en España reclamamos para nuestras familias. Parece como si se quisiera negar una realidad, cada día mas común, e intentar pasar por alto los efectos colaterales que el divorcio a la española acarrea a hijos, madres y padres.
Después de tantos años de sufrimiento innecesario, urge que la familia, en el sentido mas amplio de la palabra, y sus necesidades más básicas, sea tenida en cuenta y que se adopten las medidas oportunas para su protección integral, incluso cuando haya existido, en su seno, una separación o divorcio.
Resulta ridículo convivir con tanto anacronismo, en una sociedad donde se pretende igualdad y progreso, y donde los hijos, fundamento de nuestro futuro, están viviendo un siglo XXI con unas leyes y un código civil, que aunque recientemente ha sido maquillado con humo, sigue tan desfasado como la creencia de que la familia se extingue con el divorcio. |