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La mayoría de los estudios psicológicos realizados en Estados Unidos y otros países europeos reflejan que, cuando se produce un proceso de divorcio, los niños se adaptan mejor al cambio a custodia compartida que a custodia exclusiva. En el poco tiempo que lleva aplicándose esta 'novedosa' medida en España, Pilar Yangüela ha podido apreciar efectos clínicos positivos en los pocos casos que, de momento, han pasado por su centro de psicología 'Psico 360'.
«La custodia compartida garantiza que tanto el padre como la madre puedan desarrollar su función de padres, ya que les permite estar con los hijos frecuentemente», explica la psicóloga. «Para que los niños no se vean afectados por el divorcio, su rutina diaria debe alterarse lo menos posible, de tal manera que, si el niño está acostumbrado a estar con el padre, siga haciéndolo. Así, aunque lo pasan mal en un determinado momento, la separación no les causa problemas psicológicos ni traumas de por vida».
El aumento en la autoestima de los niños, los éxitos escolares y un mayor grado de satisfacción y adaptación a la nueva situación son algunos de los efectos que se le atribuyen a la custodia compartida. A juicio de Pilar Yangüela, se trata de una medida que bien aplicada no sólo beneficia a los niños, sino también al resto de los miembros de la familia que se enfrentan de una manera u otra a la separación.
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