Nuestra labor
Vivimos tiempos oscuros. Cleptocracias bipartidistas, siempre al servicio de la élite, que bajo el auspicio de los medios mayoritarios, despliegan un sortilegio de engaño, falacias y desinformación. Los ciudadanos hipnotizados, reprogramados y adeptos de la verdad oficial, se adhieren como rumiantes al gran rebaño del pensamiento único.
En España, país singular donde los haya, tal fenómeno adquiere un matiz de color lila. El feminismo, raptado y prostituído por los partidos políticos hegemónicos, es convertido en una industria boyante y lucrativa, y con el fin de mantenerla y justificarla, es confeccionada toda una mitología sexista, sesgada y alarmista. Abanderados de la igualdad y la justicia, practican e implementan exactamente lo contrario, violando de manera desvergonzada varios artículos de la Constitución y de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Una de las heridas que más profusamente sangra, es la de la violencia doméstica, o violencia de género, tal y como gustan llamar los guardianes de la verdad, silenciando o ninguneando brutalmente la violencia ejercida por la mujer contra el varón. Basta consultar las estadísticas disponibles, para descubrir que el esquema perverso y estereotipado de "Hombre=Agresor y Mujer=Víctima" se desploma por su propio peso. La mujer también maltrata, la mujer también asesina, y para colmo al varón le son arrebatadas garantías fundamentales en todo estado de derecho: la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia.
En este macabro contexto es donde irrumpimos, el equipo de Apartheid de Género, proporcionando a la sociedad española una herramienta de difusión, orientada a publicar y denunciar las flagrantes injusticias cometidas día tras día contra miles de ciudadanos varones inocentes. Neomachistas nos llaman, las cabezas del feminofascismo, y la caterva de eunucos sin personalidad, que tras haber sucumbido ante sus cantos de sirenas, asumen dócilmente sus postulados sin apenas cuestionarse nada. Como todo movimiento totalitario, a todo aquel que alce una voz discrepante lo convierten no en enemigo de su ideología, sino en enemigo de aquello que proclaman defender, técnica explotada hasta la saciedad por fascismos y socialismos del siglo XX.
Cuando un hombre en vías de divorcio o separación es denunciado por presuntos malos tratos, automáticamente el caso es transferido al Juzgado de Violencia sobre la Mujer, una especie de inquisición feminista moderna, en la cual pierde toda garantía constitucional y de derechos humanos. Al haber una causa abierta contra él, el juez por ley debe conceder la custodia de los hijos a la mujer, y tras haber pasado el denunciado por toda clase de tribulaciones, a pesar de haber conseguido finalmente demostrar su propia inocencia, algo en sí mismo aberrante, habrá perdido absolutamente todo: hijos, casa, futuro, dignidad, sustento, etc.
Algo análogo pero de menor trascendencia ocurre con aquellos que aún no han tenido descendencia, pudiendo la mayoría de ellos superar el mal trago y rehacer su vida pasado un tiempo.
Esa es nuestra labor, la sociedad española debe saber quiénes son estas mujeres, abogados y jueces, que valiéndose de las esperpénticas leyes vigentes, arruinan la vida de miles de hombres inocentes, condenan a miles de niños a una orfandad paterna absurda, y desacreditan y perjudican a las mujeres verdaderamente maltratadas, por rencor, avaricia y egoísmo en estado puro.
Estamos convencidos de que esta situación no puede perdurar. En ningún país de Europa sucede lo que está ocurriendo en España actualmente. El régimen hembrista caerá. La victoria está próxima. El apartheid de género, tiene los días contados.
Recibe un fuerte abrazo.
El equipo de Apartheid de Género.