|
|
10.08.2006 |
|
Que a una madre -Guillermina Calderón-, de Guadalajara, la Audiencia Provincial le retire la custodia de su hijo de 12 años en favor de su padre, por tener un trabajo inestable, es noticia por ser lo excepcional. La madre se queja de que no es justo perder la custodia del hijo y la vivienda familiar por no tener un trabajo estable. No es justo, como tampoco lo es que desde 1981 casi todos los padres separados o divorciados hayan estado en estas mismas circunstancias. Personalmente, habiendo sido cuidado y atendido por ambos padres -y mi madre atendiendo a alumnos pequeños, conmigo en brazos- me es difícil comprender esta decisión. Entender la igualdad entre hombres y mujeres, así como tener en cuenta el interés del menor, justifica esta decisión judicial. Garantiza una mayor estabilidad emocional para el hijo, al poder éste ser atendido en mejores condiciones por el padre. Pero la igualdad bien entendida empieza por la compatibilidad y la complementariedad del padre y de la madre hacia el hijo, aunque ésta no sea posible entre los ex conyuges. La custodia compartida consiste en la complementariedad emocional, educativa, y en cuidados hacia el fruto común, que son los hijos. La vivienda y los bienes deben ser apéndices de tal función. No es justo que un hijo sea privado de su madre la mayor parte de su tiempo. Como tampoco lo es la orfandad paterna casi global, que sufren hoy en día los hijos de padres separados. Todo es fruto de la ambigüedad de la ley, así como de las reticencias del divorcio exprés a establecer la custodia compartida como principio básico, basado en la flexibilidad vital de ambos padres. Esperemos que llegue pronto el día en que este tipo de custodias dejen de ser noticia.
ABC |
|
|
04.07.2006 |
|
Como presidente de la Plataforma por la Igualdad y la Custodia Compartida, que agrupa a más de 20 asociaciones en todo el Estado español, me siento obligado a replicar el texto aparecido en su periódico el del día 7 junio de 2006 con el título obras son amores. En el mismo y al amparo de una supuesta ideología feminista se dejan caer generalizaciones de tipo sexista y denigratorio para el colectivo de padres que luchan por la custodia compartida, a los que se acusa de agresores y otros términos análogos. Afirmaciones como que la custodia compartida es mecanismo de presión, de instrumentalización de los hijos, un obstáculo para el derecho de las mujeres al divorcio, o moneda de cambio para pensiones más bajas, revelan una visión ajena a las aspiraciones de la sociedad española actual, a la igualdad, a al interés de los hijos. Tales afirmaciones y el tono mismo del texto revelan más bien una visión antigua, porque lo que esconde es justamente el patriarcado, con arreglo al cual la crianza corresponde a la mujer, y con ella todo lo demás que desgraciadamente todavía lastra inercialmente a la justicia española. Eso se delata también en el tono esencialista de ese feminismo cuya esencia, como la de la mujer, parece conocer únicamente la firmante del texto. Desde Platón sabemos que ese discurso es fuente de peligrosos dogmatismos. Quien tal afirma parece olvidar que el género no es sin más biología, sino una construcción cultural (como recordó una vez más hace ya años con enorme lucidez Judith Butler) y tampoco parece comprender que la cultura que asigna la crianza a las madres, el rol violento a los padres, o que se desliza hacia el victimismo, es otro corolario de la ideología del patriarcado y que en nada ayuda a sanear las relaciones entre hombre y mujer, sobre todo si se califica como agresor al padre que lucha por estar con sus hijos más allá de 4 días al mes, al padre que lucha por dedicarles su tiempo y su afecto.
Vicente Serrano, Presidente de la Plataforma por la Igualdad y la Custodia Compartida, Sevilla la Nueva (Madrid).
EL PAIS |
|
|
30.06.2006 |
|
Por fin están aquí las vacaciones. Largas y envidiables, porque soy profesor, y especialmente esperadas, porque soy padre separado. Por fin voy a poder estar en compañía de mi hija por un tiempo suficiente, pues los cuatro días al mes que me concedió en su día un juez con el argumento de que me daba lo máximo (su máximo, se entiende), pasan durante el año como un suspiro. Cuando empieza el verano siempre me pregunto lo mismo: ¿por qué un Juez me niega la custodia compartida durante el año y sin embargo me permite pasar con mi hija la mitad del verano? ¿Por qué mi hija puede cambiar de casa quincenalmente en la época estival y no puede hacerlo durante el invierno? ¿Es que los niños quieren y necesitan por igual a su padre y su madre durante el verano, y en cambio necesitan sólo a la madre durante el resto del año? Parece una cuestión baladí pero no lo es en absoluto. Todo esto comporta un gran sufrimiento a quienes nos han robado de un zarpazo el contacto con el ser más amado. Pero no acaban ahí mis preguntas, ni mi inquietud. Como profesor no deja de sorprenderme otra contradicción que me atañe personalmente en este absurdo sistema: si no soy apto para educar a mi propia hija, yo que se supone que estoy formado para ello y que elegí este oficio porque los niños me hacen sentir más vivo y me gusta enseñarles casi tanto como aprender de ellos, si el Estado decide que debo abstenerme de educar al niño que yo más quiero, ¿por qué me confía la educación de los hijos ajenos? ¿Por qué no me despachan de este trabajo? ¿Es tal vez por que la relación de los varones con los niños sólo es concebible con los parámetros de un trabajo y nunca con los de la afectividad y los sentimientos, que según parece, por orden del Estado, siguen siendo cosas de mujeres?
Miquel-Àngel García i Ferrer
EL PAIS
|
|
|
09.06.2006 |
|
Quizás pronto, con tan sólo unos teclazos, cómodamente y sin moverse de casa, será posible realizar todos los trámites legales para obtener el divorcio. (25.792 parejas divorciadas en Andalucía en los dos últimos años). No cuestiono este derecho que recoge la Constitución. El problema es que, por muchas facilidades que se vayan dando para consumar dicho acto administrativo, los hijos de aquel amor que ya se fue por el aire no se disuelven en el éter: se quedan en el mundo vivitos y coleando, y eso sí que es una cuestión mucho más enojosa e incómoda. |
|
Leer más...
|
|
|
09.06.2006 |
|
Está claro que si no entiendo a la vicepresidenta y su discriminación positiva, tampoco puedo entender por qué Hacienda cada año me cabrea al hacer mi declaración. No entiendo cuando a la hora de colocar los seis mil euros del ala que paso a mi ex y que dice el juez es para la pensión alimenticia de mi hija, siga viendo que no me las puedo deducir de mi base imponible y que me compensan con una ridiculez tan poco lógica que no se comprende sino cuando lees que a quien se lo ingresas no tiene que declararlo. ¿Es o no discriminación, o son votos? ¿Acaso no se trasvasa ese dinero a otro declarante sin más que la sentencia judicial y sin que, para más inri, pueda comprobar si se destina totalmente al fin indicado? ¿Acaso, como dice la ley del impuesto, la parte que lo recibe no hace la declaración conjunta con el hijo que le supone 2.100 euros de deducción más que a mí y otros 1.400 más pues incorpora a la hija? En este caso está claro que no se desgrava el que paga, ni a Hacienda a donde va. Si añadimos la cesión de un piso privativo como pago en especie, mi cabreo se dispara con los jueces también, que permiten que muchos hijos ganen más que las madres custodias. Así, no me extraña que se casen cada vez menos. Y que sólo los tontos voten |
|
| | << Inicio < Anterior 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 Siguiente > Fin >>
| | Resultados 496 - 504 de 647 |
|
|
|
N o t i c i a s - f l a s h |
|
|
|
c o n t e n i d o |
|
Online |
|
Tenemos 28 visitantes en línea |
|
|