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16.07.2010 |
experiencias de la responsabilidad compartida | ANDREU MORENO, PADRE SEPARADO CON DOS HIJAS DE 5 Y 7 AÑOS Tras separarse de su exmujer, con la que se casó en el 2001, pasaron dos años sin formalizar la ruptura y compartiendo la custodia de sus dos hijas, que entonces tenían 1 y 3 años. «Lo único que no he hecho con mis hijas es parirlas y darles el pecho», explica. El problema surgió al decidir separarse legalmente. Andreu pidió la custodia compartida y la respuesta de su exmujer fue que «una amiga psicóloga le había dicho que eso no era bueno». Entonces él llamó a la puerta de un abogado, que de entrada no le animó: «Lo primero que me dijo es que no me darían la custodia y que era mejor ser práctico y obtener un buen acuerdo». zoom Andreu Moreno, retratado ayer en su casa en Barcelona.  Andreu Moreno, retratado ayer en su casa en Barcelona. GUILLERMO MOLINER Andreu planteó que si la custodia compartida había funcionado durante dos años, por qué no seguir así. Pero el juez dictó medidas provisionales en las que rechazó las aspiraciones del padre: «Entró en la sala y dijo de entrada: 'A nadie le extrañará que no conceda la custodia compartida'». Se estableció el clásico régimen de visitas sin atender a la petición del demandante de realizar un informe psicosocial del caso. Andreu presentó recurso a la Audiencia de Barcelona, que sí entendió necesario consultar a los expertos. «El informe fue aplastante y me concedieron la custodia compartida, por la sencilla razón de que hasta entonces habían actuado a piñón fijo». La experiencia de este padre es que los jueces, por norma, deciden que «si hay desacuerdo, los hijos para la mujer», lo cual desanima a muchos hombres a la hora de seguir dando la batalla. A él no. «Lo hice por mis hijas y también por mí, para poder estar con ellas. Pero ¿es egoísmo querer estar con tus hijas?». |
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16.07.2010 |
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Los hijos adoptados deberán conocer su origen a los 12 años L. DEL POZO BARCELONA 15/07/2010 La sociedad ha cambiado y las relaciones entre las personas también. Por esa razón el Parlament de Catalunya aprobó ayer el Libro segundo del Código Civil relativo a las personas y la familia que pretende favorecer la custodia compartida, crear "una nueva cultura de las rupturas matrimoniales" y obligar a los padres a que expliquen a sus hijos adoptados su origen. El objetivo de este artículo, que obliga a dar la información como máximo a los 12 años, es que, una vez alcanzada la mayoría de edad, los jóvenes puedan conocer quiénes son sus padres biológicos. Además, con la nueva ley, compuesta por 300 artículos, "no habrá cónyuge culpable o separado de sus hijos", afirmó ayer la consellera de Justicia, Montserrat Tura, puesto que "los padres tendrán la misma responsabilidad sobre sus hijos que antes de divorciarse".
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14.07.2010 |
PUNTO FINAL A DOS AÑOS DE TRAMITACION PARLAMENTARIA El Gobierno catalán defiende que el texto se adapta a la realidad con «una nueva cultura de la familia» El Código Civil que se aprueba hoy eleva los deberes de las parejas separadas con sus vástagos menores Miércoles, 14 de julio del 2010 En la medida de lo posible, la responsabilidad de los padres respecto a sus hijos en caso de separación se debe ejercer conjuntamente. Con esta frase –no exenta de una cierta ambigüedad por la coletilla «en la medida de lo posible»–, Catalunya dará hoy un paso adelante, legal y simbólico, en favor de primar la custodia compartida en los casos de separación no amistosa. zoom Manifestación en favor de la custodia compartida en Barcelona, en abril del 2008.  Manifestación en favor de la custodia compartida en Barcelona, en abril del 2008. archivo / JOSEP GARCIA La frase queda recogida en la ley del libro segundo del Código Civil que aprobará hoy el Parlament con los votos del tripartito y la duda sobre la posición final de CiU y el PP tras dos años de tramitación en la Cámara. Un periodo en el que asociaciones de padres separados, colectivos feministas, juristas, abogados y partidos políticos se han ido situando a favor y en contra de un asunto tan delicado como el de gestionar la atención a los hijos tras una separación y en el que intervienen factores afectivos, económicos y relativos a la igualdad real entre sexos. |
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13.07.2010 |
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«Hay hombres que durante el matrimonio apenas han tenido relación con sus hijos y que cuando se divorcian prefieren mantenerse al margen; pero no es mi caso», indica Eugenio Sánchez. Padre de una niña de nueve años y de un niño de seis, se divorció hace cuatro años y hace uno consiguió la custodia compartida, después luchar por ella en los tribunales.
El juez decidió que ambos progenitores compartieran el cuidado y la educación de sus hijos a pesar de que su ex esposa estaba en contra. «Lo mejor habría sido llegar a un acuerdo, pero ella se negó y yo quería pasar más tiempo con mis hijos», señala. Aportó informes que demostraban que había resuelto sus problemas de horario de trabajo porque le habían concedido la jubilación anticipada, y que durante el matrimonio siempre se había hecho cargo de los niños. Al final, pactó mantener una pensión de 300 euros para ella, pero compartir la guarda de los menores.
Ahora, se reparten el tiempo con los niños: Eugenio los tiene desde el viernes a mediodía hasta el miércoles por la mañana. El miércoles los recoge la madre y están con ellos hasta el lunes por la mañana. El lunes tras el colegio, los recoge de nuevo. «Están conmigo 14 días y con su madre 16», indica.
Este trajín supone que los niños se muden de casa un par de veces por semana. «Están siempre con la mochila a cuestas y es duro, pero sería peor si no tuviesen la figura de su padre cerca», dice Eugenio. Los pequeños tienen dos casas, dos dormitorios, dos escritorios con colores y libretas para hacer los deberes... La solución, confiesa Eugenio, no es la ideal, porque siempre depende de la relación que mantengan los padres. «Pero cuando te divorcias sigues siendo el mismo padre de siempre y no es justo que, si quieres seguir implicándote en la vida de tus hijos, la ley te lo impida», dice.
No es el único caso. Antonio Anaya sigue luchando para conseguir la custodia compartida de su hijo de diez años. «Tengo 60 años y desde que nació mi hijo yo me ocupaba de él porque tenía la jubilación anticipada y su madre trabaja; lavaba su ropa, le llevaba a clase, le acompañaba a las actividades extraescolares...», indica. «Los niños deberían mantenerse al margen de los problemas de los padres», dice. Tanto Eugenio como Antonio defienden la custodia compartida como opción preferente desde la asociación SOS Papá-Mamá. DIARIO SUR
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13.07.2010 |
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